Las nuevas tecnologías han permitido la popularización de formas de empleo que no obligan a los trabajadores estar dentro de las instalaciones de las empresas para realizar las tareas asignadas.

Estas modalidades de trabajo a distancia es conocido como “teletrabajo”. Trabajos como las ventas o el desarrollo de proyectos han caído desde siempre en esta modalidad. Sin embargo, las nuevas tecnologías permiten que más empresas puedan adoptarlos gracias a que los empleados o trabajadores autónomos pueden mantenerse en contacto con las nuevas tecnologías como son las computadoras personales, portátiles, tabletas o smartphones.

El teletrabajo ofrece ventajas en diferentes niveles: para las empresas, reduce los costos; para las ciudades, reduce el impacto ambiental de transporte y espacio; para los trabajadores, permite un mejor balance entre vida personal y vida privada.

Las tecnologías digitales también permiten una mayor flexibilidad entre los horarios laborales, por lo que también se levanta como una alternativa para mujeres, jóvenes y discapacitados.

No todo es miel sobre hojuelas. El trabajo a distancia puede borrar la barrera entre la vida personal y la laboral. Por este motivo, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha expresado su preocupación de que exista una legislación que lo regule, reconociendo los beneficios que trae tanto a empleadores como trabajadores.

Teletrabajo en México

Desde 2012, en México se incorporó el teletrabajo en la legislación laboral. Sin embargo, los legisladores solo consideraron trabajos donde haya que entregar unidades de productos, por lo que las labores administrativas, de desarrollo de software o de investigación no entran en este rubro.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció algunos antecedentes jurídicos para crear los lineamientos de una reforma en esta área, cuando estableció que el Estado debe fomentar nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación, con el fin de garantizar a los particulares el acceso efectivo a éstos.

Para que las ventajas de la comunicación en línea alcancen al ámbito laboral, los gobiernos han buscado legislar en esta materia. En este sentido, en septiembre de 2018 la senadora Alejandra Noemí Reynoso presentó una reforma a la actual ley laboral para ampliar el concepto de teletrabajo.

La Comisión de Trabajo y Previsión Social de la cámara de Senadores ya presentó un dictamen para modificar las regulaciones que existen sobre teletrabajo el 19 de junio.

La iniciativa ahora está en la Cámara de Diputados, que deberá aprobarla para convertirla en una ley vigente y vinculante.

Para algunos analistas, como Marcos del Rosario Rodríguez, esta ley permitirá un cambio en la cultura laboral del país.

Teletrabajo en Latinoamérica

Otros países latinoamericanos ya han seguido este camino. Argentina y Brasil son los punteros en el establecimiento de políticas que promuevan este tipo de trabajos. Desde 2003. A finales de 2018, se calculaba que en Argentina más de un millón de personas trabajaban desde casa.

En cuanto a la legislación, Chile ha sido de el primer país latinoamericanos en desarrollar un marco legal para promover el teletrabajo, cuando en 2001. En 2008, Colombia y Costa Rica crearon disposiciones para esta modalidad laboral. Cabe destacar el caso de Colombia, donde el teletrabajo se consideró una manera de resolver el problema de movilidad que vive Bogotá, una ciudad de 9 millones de personas.

Perú y Uruguay han propuesto políticas recientemente políticas que promueven el trabajo en casa.

En algunas empresas señalan que el teletrabajo mejora la productividad al reducir el tiempo de transporte.

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