La imagen del hacker está cambiando en el mundo. Este ya no es un individuo con una sudadera de capucha y capacidades lógico-matemáticas extraordinarias, pero que carece por completo de habilidades sociales. Ahora puede ser una mamá argelina de 45 años con cuatro hijos, o un plomero de 30 años que decidió darle un nuevo rumbo a su vida. Cada vez más personas aseguran que cualquiera puede programar, al menos cualquiera con la determinación suficiente para superar la curva de aprendizaje.

Muchos de los aspirantes a programadores se estancan en la curva de aprendizaje. Los recursos didácticos para programar abundan en Internet, pero para el novato, estos pueden representar nada más una tabla a la que asirse mientras navegan en un mar de información que parece no tener sentido. Con esfuerzo, unos cuantos lograrán comprender HTML, el lenguaje de marcado estándar de la web. Sin embargo, esto no basta para convertirse en un desarrollador web, menos aún el tipo de desarrollador que las empresas requieren. Y cada vez más empresas requieren desarrolladores de software bien capacitados, tendencia que continuará mientras la tecnología avance a paso veloz.

La urgencia de encontrar personal calificado ha obligado a los empresas en buscar alternativas para formar talento, mientras ayudan a los entusiastas a atravesar la curva de aprendizaje.

América Latina reprueba en la formación del talento

En la actualidad, América Latina ha tenido dificultad en desarrollar el talento que requieren las empresas para sobrevivir en la cuarta revolución industrial. La brecha que existe está más relacionado con la calidad de los programas educativos que con el gasto en el continente. El Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) señaló que la región destina el 5% de su Producto Interno Bruto en educación, una proporción similar a la de los países más desarrollados. A pesar de esto, los resultados no son los mismos.

El BID observa las fallas desde la educación primaria. América Latina gastó $80 mil millones en este nivel educativo, pero en la mayoría de los países de la región no existen evaluaciones rigurosas que permitan saber con certeza si los planes educativos están funcionando. Y las evaluaciones que existen no arrojan resultados alentadores: en el nivel básico, solo un 30% de los niños demuestran tener las habilidades matemáticas mínimas requeridas para su edad, un número por debajo del desempeño que muestran naciones con niveles similares de desarrollo, donde este porcentaje alcanza el 66%.

El BID ha propuesto algunas medidas que la región resuelva estra brecha. Sin embargo, las medidas aumentarían entre un 20% a un 60% el gasto en educación. Estas son :

  • Reducir el número de estudiantes por maestro de 25 a 20 mejoraría en un 15% el rendimiento anual.
  • Aumentar las hora de clases de cuatro a siete lo mejoraría en un 10%
  • Ofrecer incentivos a los maestros para mejorar sus prácticas pedagógicas podría ser una de las soluciones más económicas.

El BID ha dejado en claro que la región necesita urgentemente buscar alternativas para que su población cuente con las habilidades que el mundo contemporáneo exige. Y como afirmaba una campaña publicitaria: hay talento, solo falta apoyarlo.

Bootcamps: una solución rápida, bonita y barata para formar talentos

En el estudio La disrupción del talento: El advenimiento de los bootcamps de programación y el futuro de las habilidades digitales realizado por el BID, este Think Tank destacó el potencial que tienen los bootcamps para formar el talento digital que las empresas buscan en áreas con alta demanda como programación, diseño web, ciberseguridad, inteligencia artificial y ciencia de datos.

Los bootcamps son programas de capacitación digital que surgieron para resolver el déficit de capital humano que existe actualmente en el área de las Tecnologías de la Información. Según el estudio del BID, las empresas tecnológicas más importantes tienen la voluntad de trabajar con los egresados de estos cursos que permite a un público diverso desarrollar las habilidades de programación que las empresas necesitan.

Los bootcamps aparecieron hace diez años y desde entonces, han crecido rápidamente en número e ingresos. En 2018, ya eran más de 300 proveedores con ingresos que superan los $240 millones. La mayoría de los proveedores están en Estados Unidos, pero en la actualidad están presentes en todo el mundo. Los organizadores de estos cursos son capaces de identificar las necesidades de las empresas y centran sus programas a estas, según las tendencias. Por lo general, ofrecen capacitaciones en habilidades especializadas en poco tiempo y a precio accesible. Los procesos de admisión son cada vez más rigurosos y evalúan tanto las capacidades técnicas como las habilidades blandas de los candidatos.

El sector público también ha contribuido al desarrollo de los bootcamps, según señalan el BID. Según el organismo, los gobiernos deben considerar a estas iniciativas como una alternativa para la formación de talentos en el área digital que beneficiará a la mayoría de los sectores, no solo el sector de TI.

Y este bootcamp, ¿en verdad lo vale?

En Estados Unidos, los empleadores han recibido muy bien a los bootcamps. Según una encuesta, el 70% de las compañías que han contratado egresados de estos programas están satisfechas con su desempeño, mientras que el 99% de los empleados aseguró que lo volvería hacer. Sin embargo, el nivel de los programas varía.

En años recientes, diferentes organismos han surgido para evaluar la calidad de los bootcamps, siendo Switch Up Ranking uno de los más populares. Desde 2014, este organismo ha realizado más de 14 mil revisiones de 376 escuelas. Del top 50, solo dos bootcamps están en Latinoamérica: Le Wagon y Ironhack.

Le Wagon es un bootcamp intensivo internacional dirigido principalmente a emprendedores. El programa consta de 450 horas repartidas en 9 semanas donde los participantes elaboran su propia aplicación. En América Latina, el bootcamp ofrece cursos en las ciudades de Buenos Aires, México, São Paulo, Rio de Janeiro y Belo Horizonte.

Ironhack es una escuela global que ofrece cursos de medio tiempo y tiempo completo en diferentes áreas del desarrollo web, como Full-Stack Development, UX/UI y Ciencia de datos. En América Latina, esta escuela está presente en Bogotá, México y Sao Paulo.

En el listado de Switch Up Ranking aparecen otras iniciativas de bootcamps en la región. En Buenos Aires, Plataforma 5 y Digital House ofrecen cursos de tiempo completo. En Colombia, Holberton School está presente en Medellín y Bogotá, mientras que Bogotá Bootcamp ofrece programas en inglés y español para los desarrolladores. Uno de los pioneros en la región y World Tech Makers, con presencia en Guadalajara, México, Bogotá, Medellín, Sao Paulo y Río de Janeiro.

La capital mexicana destaca como la ciudad latinoamericana con más bootcamps listados en el Switch Up Ranking, con iniciativas locales como Muktek, HackSchool o Bedu Tech, esta última también con presencia en Guadalajara.

Por su parte, el BID reconoció en abril dos programas de capacitación de Latinoamérica: Dev.f y HolaCode.

Fundado en 2014, Dev.f es el primer bootcamp mexicano. El 80% de las personas que han participado en su programa han encontrado un trabajo, mientras que el 10% restante crearon su propio negocio.

HolaCode es un bootcamp con compromiso social, fundado en 2017. Este programa está dirigido a migrantes de Centroamérica y Venezuela que han sido deportados y los estudiantes pagan por el curso después de conseguir un trabajo.

$ sudo bootcamp upgrade wage

La promesa de un mejor salario es una de las claves del éxito reciente de los bootcamps. Según una encuesta realizada por Switch Up a 1,500 egresados de bootcamps, el promedio recibió un incremento salarial del 46%, mientras que el 71% encontró un trabajo de tiempo completo.

Además de la mejora salarial, estos cursos ofrecen otros beneficios que los convierte en una opción más atractiva que una carrera universitaria o técnica, como son:

  • Flexibilidad, con cursos en línea, de medio tiempo o clases vespertinas.
  • Tutorías personalizadas.
  • Un costo menor comparado con la educación superior.
  • Experiencia práctica en herramientas utilizadas en la industria tecnológica.

Los mejores bootcamps incluso ofrecen una bolsa de trabajo que garantiza encontrar un empleo en puestos bien remunerados.

Para muchos, este tipo de garantías es lo único que necesitan para animarse a darle un giro a su carrera.

Deja un comentario